La izquierda española tras las elecciones generales 2023 *

Elecciones generales de 2023: ¿qué conclusiones cabe extraer y cómo se presenta el futuro de la izquierda española?

Recientemente, la izquierda española ha dado una sorpresa. El 23 de julio de 2023 se celebraron elecciones generales anticipadas para elegir un nuevo parlamento (Congreso de los diputados y Senado). Aunque las encuestas pronosticaban una rotunda victoria de la derecha y la extrema derecha, las izquierdas socialdemócrata y radical consiguieron desmentir las previsiones. Los bloques de izquierda y derecha quedaron muy igualados en porcentaje de votos emitidos. Aún no se sabe si los distintos partidos conseguirán formar gobierno o habrá que convocar nuevas elecciones. El 22 de agosto, Felipe VI, Rey de España, designó al líder de la derecha conservadora, Alberto Núñez Feijóo, para formar gobierno, pese a que ahora mismo no cuenta con la mayoría necesaria.

Lo primero que trasluce de estas elecciones es que, a diferencia de otros países europeos, la división izquierda-derecha, que parecía haberse marchitado y haber dejado de estructurar la vida política española desde 2015 y hasta 2018[1], parece ahora volver a estructurarla. Esto ha llevado a algunos comentaristas a sostener que «el bipartidismo  ha vuelto a España»[2]. Ahora mismo, España está dividida en dos bloques —de izquierdas y de derechas— enfrentados por un conjunto de cuestiones estructurales: las respuestas económicas y sociales a las distintas crisis que afectan al país (por ejemplo, las políticas de inversión o la economía ortodoxa); el sistema político (por ejemplo, la cuestión de la monarquía, que también divide a la izquierda); el lugar de los nacionalismos periféricos (por ejemplo, la cuestión catalana); la historia del país (por ejemplo, la memoria del franquismo), las cuestiones de «derechos civiles» y los derechos individuales (por ejemplo, las cuestiones relacionadas con el colectivo LGBT o los derechos de la mujer).

En un principio, las elecciones generales estaban previstas para el invierno de 2023, pero se adelantaron tras la decisión de Pedro Sánchez, presidente del Gobierno de España y secretario general del Partido Socialista Obrero Español (PSOE), de disolver el Parlamento. Esta decisión tuvo lugar tras los malos resultados de la izquierda y la victoria de la derecha en las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2023, en las que Feijóo, presidente del Partido Popular (PP), pretendía «derogar el sanchismo». Estas elecciones generales se celebraron en un contexto en el que la izquierda socialdemócrata, representada por el PSOE, y la izquierda radical, representada por la coalición Unidas Podemos (UP) entre Podemos e Izquierda Unida (IU), llevaban gobernando el país desde enero de 2020.

Aunque la derecha quedó primera en las elecciones generales y el bloque de izquierdas PSOE-Sumar no cuenta con mayoría absoluta en el Parlamento, la jugada de Feijóo dista mucho de haber salido vencedora. El PP obtuvo el 33,05 por cien de los votos[3], seguido por el PSOE, que desmintió las encuestas quedando segundo (con el 28,12 por cien)[4]. Vox, el partido de extrema derecha liderado por Santiago Abascal, quedó tercero (con el 12,39 por cien)[5]. La coalición de izquierda radical Sumar se colocó en cuarta posición (con el 12,31 por cien)[6] y estuvo representada por primera vez por Yolanda Díaz, vicepresidenta segunda del gobierno y ministra de trabajo y economía social del gobierno Sánchez. Como ha venido siendo habitual en los últimos años, desde el fin del bipartidismo en España en 2015 con el ascenso de Podemos y Ciudadanos[7], ahora mismo el desenlace de las elecciones sigue siendo incierto.

Gráfico 1. Resultados de las elecciones generales de 2023 en España – Diputadas/os

El objeto de este artículo consiste en analizar los distintos actores de la izquierda española y en particular el PSOE y el nuevo movimiento político Sumar, nacido en 2022, en el contexto de (1) las políticas puestas en práctica por el gobierno español de centro izquierda, centrándose en el segundo gobierno de Sánchez, que entró en funciones el 13 de enero de 2020; (2) el resultado de las elecciones generales de 2023.

  1. La formación de un gobierno de coalición entre la izquierda socialdemócrata (PSOE) y la izquierda radical (Unidas Podemos) en 2020.

En esta primera parte, vamos a hacer un breve repaso para entender el contexto en el que se celebraron las elecciones generales de julio de 2023.

  • La resiliencia de la socialdemocracia

En España, no obstante el ascenso de Podemos en las elecciones generales de 2015 (con el 20,68 por cien), el PSOE consiguió conservar su liderazgo de la izquierda (con el 22 por cien). En 2018, tras la moción de censura contra el gobierno de Mariano Rajoy (PP), Pedro Sánchez se convirtió en presidente del gobierno de España. Las elecciones generales de 2019 confirmaron y acentuaron la hegemonía del PSOE en la izquierda: el partido obtuvo el 28,67 por cien de los votos en abril (con el 14,32 por cien para UP) y el 28 por cien de los votos en noviembre (con el 12,86 para UP).  Los casos griego y francés habían reforzado las tesis sobre el «fin de siglo socialdemócrata»[8] —con el desplome del Panellínio Sosialistikó Kínima (Movimiento Socialista Panhelénico, PASOK) en favor de Syriza y el desplome del Parti Socialiste (Partido Socialista, PS) en favor de La France insoumise (Francia insumisa, LFI)—, pero el caso español indica más bien la resiliencia de la socialdemocracia en un contexto que, a primera vista, se presentaba desfavorable para ella (p. e., las políticas de austeridad aplicadas tras la crisis de 2008; la creciente desconfianza hacia los «partidos gobernantes»).

  • El ascenso de Vox

Aunque en 2014 los líderes de Podemos se opusieron al «PPSOE» (una amalgama entre el PP y el PSOE), en 2018 acordaron formar un gobierno de coalición liderado por el socialista Pedro Sánchez. Cabe explicar esta aproximación entre Podemos y el PSOE por el giro a la izquierda del PSOE y por la aparición de una lógica de bloques en el sistema de partidos, que se explica por una menor polarización en la izquierda antes del ascenso de la amenaza neofranquista representada por Vox. Orriols y León (2020) distinguen dos periodos: (1) entre 2015 y 2017, con una mayor competencia entre Podemos y el PSOE, que se refleja en los «altos niveles de polarización afectiva» entre ambos partidos, que impedía cualquier transferencia de votos de uno a otro; (2) entre 2018 y 2020, periodo durante el cual «disminuyó la polarización dentro de la izquierda» mientras que aumentó la «polarización entre bloques”.[9]

Desde hace tiempo, la literatura sobre el tema ha puesto de manifiesto la existencia de una «excepción española» debida a la ausencia de la extrema derecha en el sistema de partidos. Esta excepción podría explicarse por la longevidad del régimen franquista (1939-1977), que desacreditó a esta familia de partidos. Cuando se fundó Podemos en 2014, la derecha radical de partido española, representada por Vox, fundado en 2013, era débil y marginal. Sin embargo, a partir de 2018, Vox hizo importantes incursiones electorales en las elecciones andaluzas y luego siguió cosechando éxitos. Este partido «[combina] nacionalismo [y] xenofobia» con «una visión autoritaria de la sociedad, apegada a los valores de la ley y el orden».[10] Respecto al ascenso de la extrema derecha, España presenta una marcada particularidad si la comparamos con el resto de países europeos. El avance electoral de Vox no tuvo que ver con la cuestión de la inmigración, sino con la crisis catalana de 2017 (véase la sección 2). Los votantes de Vox se oponían encarnizadamente a las reivindicaciones independentistas catalanas y estaban preocupados por cuestiones «relacionadas con la descentralización, probablemente generadas por la crisis separatista catalana”.[11]

En las elecciones generales de 2019, Vox, liderado por Santiago Abascal, ingresó por primera vez en el parlamento: el partido obtuvo el 10,26 por cien de los votos en abril (24 de 350 diputados) y el 15,08 por cien de los votos en noviembre (54 de 350 diputados). De esta suerte, se convirtió así en la tercera fuerza política del país, por delante de Unidas Podemos. Estos acontecimientos hicieron añicos el «excepcionalismo español”[12] y pusieron fin a la creencia ampliamente extendida de que la salida de España de un régimen autoritario a finales de la década de 1970 la había inmunizado contra el ascenso de partidos de la derecha radical, y que «España parecía inmune al ascenso de las fuerzas de extrema derecha»[13]. Por otra parte, Vox ha pasado a ser parte integrante del sistema político desde el momento en que ha formado coaliciones de gobierno con el PP, un actor político «mayoritario», en diferentes ciudades y comunidades autónomas de España.

La formación de un gobierno de coalición de izquierdas y la aparición de un nuevo liderazgo de las izquierdas.

Desde el 13 de enero de 2020 hay un Gobierno de coalición entre el PSOE y Unidas Podemos. UP contaba con cinco miembros en el Consejo de Ministros, entre ellos: Pablo Iglesias (líder de Podemos entre 2014 y 2021) como vicepresidente segundo del gobierno y ministro de Asuntos Sociales; Irene Montero, como ministra de Igualdad; Yolanda Díaz como ministra de Trabajo; Manuel Castells como ministro de Universidades; y Alberto Garzón (líder de IU) como ministro de Consumo.

El 4 de mayo de 2021, a raíz de los decepcionantes resultados de las elecciones autonómicas de 2021 en la Comunidad de Madrid,[14] Pablo Iglesias anunció repentinamente que se retiraba de la política. A raíz de ello, Yolanda Díaz, miembro del Partido Comunista de España (PCE) y antigua miembro de Izquierda Unida, sucedió a Iglesias como vicepresidenta segunda del gobierno. La marcha de Iglesias dejó un espacio político disponible para la aparición de un nuevo liderazgo político de la «izquierda de la izquierda» y produjo una importante recomposición política. Yolanda Díaz empezó a ocupar esa posición de liderazgo, favorecida en buena medida por su popularidad como ministra de Trabajo.

El 8 de julio de 2022, Díaz presentó oficialmente una nueva iniciativa política, Sumar, con la que pretendía presentarse a las elecciones generales de 2023. En el mitin de lanzamiento, al que asistieron casi 5000 personas, Sumar se presentó como un movimiento ciudadano al que podían sumarse todas las organizaciones de izquierdas. La ambición de Díaz era reunir organizaciones que se habían considerado irreconciliables (por ejemplo, Más País [MP] representada por Íñigo Errejón, y Podemos).[15] Al mismo tiempo, Sumar pretendía distanciarse de los líderes políticos de la izquierda radical surgidos a partir de 2014 y expresaba su deseo de no convertirse en «una sopa de siglas», sino en un movimiento ciudadano capaz de construir «un nuevo contrato social.[16] Este deseo se reflejó no solo en la retórica de Díaz, sino también en la estética del mitin (sin símbolos de partidos políticos) y en la selección de las intervenciones (a cargo de personalidades destacadas de la sociedad civil). Habida cuenta de la popularidad de Yolanda Díaz, los líderes de IU, MP y Podemos habían mostrado, ya en julio de 2022, su voluntad de aliarse con este proyecto y apoyar su candidatura.  Desde los primeros pasos de la iniciativa de Díaz, la relación de cada organización de izquierda radical con Sumar ha sido diferente. Izquierda Unida, que formaba parte de la coalición Unidas Podemos desde 2016, acogió la iniciativa con satisfacción y, desde el primer momento, mostró su voluntad clara de implicarse de lleno en el proyecto. Los principales dirigentes de Más País, una escisión de Podemos creada en 2019, han aprobado la iniciativa de Sumar, lo que cabría explicar en parte por las escasas perspectivas de victoria de su líder, Íñigo Errejón, en las elecciones generales de 2023. Podemos se presentaba como el partido más reticente a aliarse con este proyecto. Aunque el propio Iglesias propuso a Díaz como su sucesora en la vicepresidencia del Gobierno, las tensiones entre ambos líderes políticos empezaron a crecer en el otoño de 2021. En noviembre de 2022, Podemos confirmó su propósito de apoyar la candidatura de Díaz para las elecciones de 2023, pero reiteró a su vez su deseo de sobrevivir como partido y conservar su liderazgo de la izquierda. Por ejemplo, el 6 de noviembre de 2022, en la universidad de otoño de Podemos, Iglesias reiteró que, en el proceso de construcción de una candidatura común, «Podemos [debe] ser respetada […]».[17] Sin embargo, a pesar de las tensiones entre Podemos y Sumar, la «izquierda de la izquierda» consiguió presentar al final una candidatura unitaria para las elecciones generales de julio de 2023.

  1. Éxitos y fracasos del gobierno de coalición (2020-2023)

Desde que llegó al poder en enero de 2020, el gobierno de coalición PSOE-UP ha introducido (1) un paquete de medidas anticrisis, así como (2) una serie de reformas estructurales. Ha habido un «giro a la izquierda» del PSOE, debido en buena medida a la aparición de Podemos en 2014 y a la formación del Gobierno de coalición.

  • Las medidas gubernamentales contra la crisis

El gobierno de coalición PSOE-UP ha emprendido medidas eficaces y muy aplaudidas para responder a las distintas crisis que padece Europa  desde 2020. Numerosos comentaristas han presentado estas medidas como un modelo para el resto de Europa. Para responder a las consecuencias económicas y sociales de la crisis sanitaria que estalló en enero de 2020 con la pandemia del Covid19 y la crisis geopolítica que comenzó en febrero de 2022 con la guerra de Ucrania, el gobierno de coalición ha facilitado la puesta en marcha de ayudas económicas masivas. El gobierno se ha apartado de la lógica de austeridad que se impuso durante la crisis económica y financiera de 2007-2008 bajo el gobierno socialista de Zapatero (PSOE), reflejo del giro neoliberal emprendido por la socialdemocracia.

A raíz de la crisis socioeconómica de 2008, el gobierno de Zapatero, como el resto de los países europeos, apostó por las políticas de austeridad para responder a la crisis con el fin de recibir ayudas de la Unión Europea. A partir de 2008, el gobierno de España puso en marcha una serie de reformas en este sentido: aumento del IVA; congelación de la oferta de empleo público; reducción de los salarios en el sector público y aumento de la edad de jubilación. El dogma neoliberal predominante en la época provocó una doble crisis social y política. De hecho, tras la Gran recesión, el 60 por cien de los españoles consideraba que «los ricos [tenían] demasiado poder en su país”,[18]  y la percepción de los políticos era cada vez más negativa, sobre todo por el número creciente de casos de corrupción. En los años posteriores a 2008, “los españoles han considerado que ‘los políticos, los partidos políticos y la política’ y ‘la corrupción’ son los problemas más importantes del país, solo por detrás del desempleo y la economía».[19]

El PSOE parece haber aprendido de estos errores y, a diferencia de lo que pasó después de la crisis de 2008, no ha promovido las políticas neoliberales y de austeridad. Respecto a las medidas anticrisis, se han aplicado con éxito los planes de recuperación de Covid19, respaldados en parte con fondos del plan europeo de recuperación «Next Generation UE». Por ejemplo, el Gobierno ha introducido el programa ERTE (expediente de regulación temporal de empleo), que fue el centro de la respuesta a la crisis económica posterior a la pandemia de Covid19, con compensaciones económicas para las empresas en dificultades.

En líneas generales, el gobierno ha instaurado medidas para hacer frente a la crisis del coste de la vida. Entre estas se encuentran el impuesto sobre los beneficios extraordinarios y sobre el patrimonio en el sector energético; el impuesto sobre las grandes fortunas y el plan para reducir el coste del transporte público; propuestas todas ellas presentadas en un principio por Unidas Podemos. Tales medidas se han visto coronadas por el éxito. Por ejemplo, el impuesto sobre los beneficios extraordinarios y sobre el patrimonio recaudarán cada uno hasta 1500 millones de euros al año durante dos años, mientras que la reducción de las tarifas del transporte público ha aumentado considerablemente el número de usuarios de los medios de transporte. Las medidas anticrisis también incluyen, por ejemplo, la limitación de los precios del gas, que era asimismo una de las principales demandas de UP antes incluso de que estallara la guerra en Ucrania. Previo acuerdo con la Comisión Europea, España y Portugal, han sido capaces de poner un tope a los precios del gas y la electricidad. Esta «excepción ibérica» ha permitido a las y los españoles disfrutar de precios de la electricidad hasta tres veces más bajos que en otros países europeos. En junio de 2023, los precios de la electricidad continuaban variando mucho de un país europeo a otro, mientras que España (15,18 c€/kWh) mantenía precios más bajos que otros países como Reino Unido (46,46 c€/kWh) o Alemania (37,85 c€/kWh).[20]

Entre las medidas presupuestarias introducidas, cabe mencionar también el tercer paquete anticrisis anunciado en diciembre de 2022, por un valor de 10.600 millones de euros y que contiene, entre otras cosas, la eliminación del IVA sobre determinados alimentos, la congelación de los precios de los alquileres y un bono de 200 euros para las familias más vulnerables.

  • Las reformas estructurales económicas y sociales del gobierno
  • Al mismo tiempo, se han emprendido reformas importantes, tales como:
  • el aumento del salario mínimo en un 8 por cien en febrero de 2023 (un aumento del 47 por cien en cinco años);
  • la «Ley de Vivienda» en mayo de 2023, cuyo objetivo era «transformar lo que ahora es un producto de lujo en una necesidad básica’[21] (Pedro Sánchez) sobre todo regulando los alquileres en zonas de alta tensión o penalizando a los propietarios que tengan varias viviendas vacías;
  • la reforma de las pensiones, que obliga a cotizar más a las rentas altas sin cambiar la edad de jubilación;
  • la introducción de un ingreso mínimo vital permanente en mayo de 2020 durante la pandemia de Covid19;
  • la reforma laboral de 2022, encabezada por la ministra de Trabajo, Yolanda Díaz, que ha introducido reformas estructurales en el mercado laboral, en concreto convirtiendo en norma los contratos indefinidos y en excepción los de duración determinada. Fue el resultado de largas negociaciones y se ha valorado como un acuerdo histórico entre el gobierno, los representantes de la patronal y los sindicatos.

España es uno de los países europeos que ha ofrecido la mejor respuesta a las diferentes crisis, con indicadores macroeconómicos que muestran, por ejemplo, que el país ha mantenido bajo control la inflación subyacente en comparación con otros países. De hecho, en 2023, España (con un 2,1 por cien) era uno de los tres países europeos con menores tasas de inflación anual, junto con Bélgica (con un 1,6 por cien) y Luxemburgo (con un 2 por cien), mientras que economías consideradas fuertes, como Alemania, tienen tasas de inflación anual muy altas (con un 6,5 por cien).[22] Asimismo, España es uno de los países europeos con mejores previsiones de crecimiento económico según la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OCDE)[23]. Las reformas estructurales (por ejemplo, la ley de Empleo) introducidas por Yolanda Díaz han generado asimismo una bajada del desempleo y un aumento del número de contratos indefinidos. Nunca ha habido tantas personas empleadas y afiliadas a la Seguridad Social (por ejemplo, la tasa de paro ha descendido del 13,2 por cien en julio de 2022 al 11,7 por cien en junio de 2023).[24]

En general, las medidas introducidas por el Gobierno han protegido millones de puestos de trabajo, así como a las y los ciudadanos más vulnerables.  Sin embargo, queda margen de mejora y cabe plantear críticas a las distintas medidas introducidas. Por ejemplo, a pesar de la bajada del desempleo, la tasa de desempleo en España continúa siendo una de las más altas de Europa (con un 11,7 por cien) junto con Grecia (con un 11,1 por cien) e Italia (con un 7,4 por cien) y, aunque se ha contenido la inflación general, la inflación de los precios de los alimentos continúa siendo alta. De hecho, la inflación de los alimentos en España es una de las más altas de Europa — por ejemplo, del 28,1 por cien en marzo de 2023 (la séptima más alta de la Unión Europea [UE]) y del 15,4 por cien en junio de 2023 (la sexta más alta de la UE) en el capítulo de «aceites y grasas».[25] El aumento de los precios de los alimentos afecta directamente a las personas más pobres.  Esto ha suscitado debates en el seno de la izquierda española. Ha habido fricciones entre el PSOE y UP sobre cómo responder a esta crisis alimentaria.

Unidas Podemos propuso la creación de supermercados públicos (un punto del programa presentado a las elecciones municipales y autonómicas de mayo de 2023, con la ambición de crear más de 1000 de estos supermercados en todo el país). En mayo de 2023, Irene Montero (UP) explicó el plan del siguiente modo: «Es necesario topar con urgencia el precio de los alimentos y estamos proponiendo crear una empresa pública de distribución de alimentos, que garantice precios justos para quienes crean esos productos, es decir, para los pequeños y medianos agricultores, pero también para todas las familias que puedan consumir con precios justos».[26] También cabe mencionar la cuestión de los tipos de interés: en España el endeudamiento privado sigue siendo alto y, una vez más, las y los ciudadanos más vulnerables económicamente, con hipotecas a tipo variable, lo padecen en primer lugar. Hay que recordar que el gobierno de coalición sigue dominado por el PSOE socialdemócrata. La izquierda radical, representada por Unidas Podemos, sigue siendo minoritaria en el seno del gobierno, lo que supone al menos dos obstáculos para los avances que se pueden llevar a cabo.  Por un lado, cabe cuestionar el carácter temporal de algunas medidas para hacerlas permanentes, como demanda Unidas Podemos (por ejemplo, con el plan de bajada del precio de los transportes públicos). Por otro lado, cabría introducir más medidas económicas y sociales para hacer frente a los distintos problemas estructurales que afectan a España, como el alto desempleo, el coste de la vida y las fuertes disparidades y desigualdades entre regiones (por ejemplo, supermercados públicos; medidas sobre los márgenes de ganancia empresarial en el sector minorista).

El Gobierno de Pedro Sánchez ha intentado combinar las políticas de inversión con la ortodoxia económica. La resistencia dentro del gobierno de algunos liberales sociales ortodoxos puede haber retrasado los avances en determinados asuntos. Por ejemplo, la elección para el ministerio de Economía, Nadia Calviño, cuenta con un largo historial de trabajo para la Comisión Europea —por ejemplo, como directora general a cargo del presupuesto entre 2014 y 2018.  Asimismo, fue nombrada vicepresidenta primera del gobierno de España, un signo de su peso en el Gobierno. Por ejemplo, las negociaciones sobre la ley de Vivienda fueron laboriosas y costó mucho tiempo sacar la ley adelante. Asimismo, hubo resistencias en el PSOE frente a la propuesta de «impuesto a los ricos», que terminó siendo aprobada en los presupuestos del Estado de 2023, así como discusiones vivas y encendidas sobre todas las medidas anticrisis propuestas por UP.

  • Las políticas culturales y de «derechos civiles» progresistas del gobierno

El gobierno de coalición PSOE-UP también ha merecido una estrecha atención en lo que respecta a las políticas culturales y de «derechos civiles», debido a las numerosas leyes introducidas en este capítulo. Entre estas leyes, cabe mencionar la ley de Eutanasia, aprobada en marzo de 2021, que permite obtener a los pacientes con enfermedades incurables el derecho a recurrir al suicidio asistido. De esta suerte, España se convierte en el cuarto país europeo en regular el recurso a la eutanasia, junto a Bélgica, Luxemburgo y Países Bajos.

Otro ejemplo interesante es la ley orgánica de garantía integral de la libertad sexual, conocida como la ley del “solo sí es sí”, impulsada por Irene Montero y aprobada en agosto de 2022. El objetivo de esta ley —que presentaba considerables lagunas legales (véase más abajo en “Popularidad de las medidas del Gobierno”— era el de “dar la vuelta al paradigma”, colocando el consentimiento en el centro del enjuiciamiento de los delitos sexuales y eliminando la distinción entre abuso sexual y agresión sexual (cualquier acto sexual sin consentimiento se considera agresión). Hay que ver el logro de esta última ley en el marco de la consolidación del movimiento feminista en España, sobre todo desde el 8 de marzo de 2018 y la “primera huelga general feminista” en España, organizada por la Comisión 8M (con 5,9 millones de personas movilizadas).[27] Sin duda, los años de lucha, la fuerza de las organizaciones y movimientos feministas en España, así como la “feminización” de Unidas Podemos (con, por ejemplo, el cambio de liderazgo con la sustitución de la secretaría general de Pablo Iglesias por Ione Belarra en 2021), han contribuido a poner estos debates en la agenda y a que se acepte el “cambio de paradigma” al que aspiraba esta ley.

Asimismo, el gobierno de coalición ha introducido una ley de Memoria Democrática, aprobada en julio de 2022, que sustituye a la ley de Memoria Histórica de 2007. Entre otras cosas, la ley pretende rendir homenaje a las personas que, durante la España franquista (1939-1975), tuvieron que abandonar su país por razones políticas, ideológicas o religiosas (por ejemplo, la ley concede la nacionalidad española a «los nacidos fuera de España de padre o madre, abuelo o abuela, que originariamente hubieran sido españoles, y que, como consecuencia de haber sufrido exilio por razones políticas, ideológicas o de creencia o de orientación e identidad sexual, hubieran perdido o renunciado a la nacionalidad española»).[28] Asimismo, la ley establece que el sistema educativo de España debe impartir enseñanza sobre el «conocimiento de la historia y la memoria democrática española y la lucha por los valores y libertades democráticas».[29]

Esta «ley de memoria» se da en el contexto de los numerosos debates que se han producido en los últimos años sobre la transición a la democracia y el legado del pasado franquista, que han llevado a muchos comentaristas a afirmar que «hay que poner fin al blanqueamiento del franquismo en España».[30] Durante mucho tiempo, la transición española a la democracia se ha presentado como una «historia de éxito» por su supuesto carácter pacífico.[31] Sin embargo, numerosos comentaristas han deconstruido reiteradamente los mitos que rodean la transición. En primer lugar, poniendo en tela de juicio el carácter supuestamente pacífico de la transición recordando la violencia extrema que caracterizó el periodo —por ejemplo, entre 1975 y 1982 se cometieron 700 asesinatos políticos—.[32] En segundo lugar, los análisis han prestado atención a los numerosos y encendidos debates en torno a la ley de Amnistía española de 1977, nacida de la transición, que permitía amnistiar a los responsables de los crímenes franquistas. En tercer lugar, habida cuenta de la importancia del consenso que entonces se impuso, los comentaristas señalan que la cuestión territorial no quedó definida con claridad en la Constitución de 1978 y ven en ello el origen de los numerosos conflictos relacionados con las reivindicaciones autonomistas, conflictos que han estructurado la democracia española desde su nacimiento.

En España, en algunas comunidades autónomas la vida política está polarizada en torno a la cuestión de la autonomía y/o la independencia, hasta tal punto que los comentaristas reconocen la existencia de varias «Españas electorales».[33]  España es uno de los estados más descentralizados de Europa, en el que las comunidades autónomas gozan de considerables competencias. Esto ha llevado a la aparición de numerosos partidos políticos nacionalistas, autonomistas y regionalistas.

El deterioro de las relaciones entre Madrid y Barcelona en los últimos años evidencia los límites de la «España de las autonomías», una fórmula institucional heredada de la transición democrática que proclama tanto «la indisoluble unidad de la nación española» como «el derecho a la autonomía de las nacionalidades y regiones que la integran».[34] Desde 2008, la cuestión de la independencia de Cataluña ha regresado al centro del debate, con un nuevo empujón electoral para los partidos independentistas catalanes (tanto de izquierdas como de derechas). El 1 de octubre de 2017, el gobierno independentista catalán formado en enero de 2016 celebró un referéndum sobre la independencia de Cataluña, cuya validez jurídica no estaba reconocida por el Gobierno español. El sí se impuso por un amplio margen (con el 90,18 por cien), sobre el telón de fondo de llamamientos de los partidos antiindependentistas a no participar en la votación (que se tradujo en una tasa de participación del 42,4 por cien). El referéndum dio pie a una serie de detenciones y registros de cargos electos y altos funcionarios favorables a la independencia. Entre las sentencias judiciales dictadas posteriormente, el Tribunal Supremo español condenó a nueve líderes independentistas  a penas de entre 9 y 13 años de cárcel por su papel en el «intento de secesión» de Cataluña.

En este contexto, el gobierno de coalición PSOE-UP ha introducido  medidas importantes para suavizar el diálogo con el movimiento independentista catalán, sobre todo con:

  • la «derogación del delito de sedición y la reducción de penas para los líderes independentistas catalanes que fueron figuras durante el referéndum ilegal celebrado en Cataluña en octubre de 2017», gracias a la cual la sedición pasa a convertirse en «desórdenes públicos agravados» con penas de prisión reducidas;
  • indultos parciales y condicionales para los presos independentistas catalanes.

En conjunto, a nivel nacional, la derecha se muestra históricamente más cerrada a las reivindicaciones autonomistas que la izquierda. No obstante, el PP no se opone fervientemente al Estado de las Autonomías, pero debido a la presión de Vox, que defiende un estado centralizado fuerte, así como a la cuestión catalana, el partido de Feijóo ha endurecido sus posiciones en los últimos tiempos. En la izquierda, el PSOE y UP se muestran más abiertos al diálogo sobre la cuestión catalana. Desde su nacimiento, Podemos ha defendido una «hipótesis plurinacional”.[35] Durante la «crisis catalana» de 2016, Podemos hizo un llamamiento al diálogo e intentó defender una tercera opción. El partido rechazó la declaración unilateral de independencia, así como la represión del estado español, pero defendió asimismo la organización de un referéndum legal sobre la independencia de Cataluña. Recientemente, el gobierno de coalición ha mostrado una vez más su apertura a las comunidades «históricas». En agosto de 2023, Francina Armengol (PSOE), la nueva presidenta del Congreso de los Diputados, autorizó el uso de lenguas cooficiales en el Congreso (euskera, catalán, gallego y español).

  • La popularidad de las medidas del gobierno

Las políticas del gobierno de coalición para lidiar con la crisis han tenido éxito en términos económicos y sociales, sobre todo en comparación con otros estados miembros de la UE, como hemos afirmado más arriba. No obstante, aunque los actores principales del gobierno (PSOE y UP) han reducido daños y han desmentido a las encuestas, no han tenido tanto éxito como podrían haber tenido en términos electorales (en comparación con la derecha liberal conservadora). Las cuestiones culturales y de «derechos civiles» han sido decisivas en la campaña para las elecciones generales de julio de 2023. Las cuestiones territoriales, sobre todo la cuestión de Cataluña, así como la cuestión de la ley sobre el consentimiento, han jugado un papel muy importante. Estos dos asuntos fueron objeto de una politización extrema por parte de la derecha y de los jueces conservadores en el caso de la ley «sólo sí es sí».

La encuesta preelectoral realizada para El País y la SER en julio de 2023 (40dB) ofrece pistas importantes para entender el resultado de las elecciones generales de 2023 (véase el recuadro 1). La encuesta muestra que, en lo que respecta a los logros del gobierno de coalición, la mayoría de la legislación social merece la aprobación de una amplia mayoría de españoles (salario mínimo; desempleo), al igual que sucede con algunas de las leyes de «derechos civiles» (ley Trans; ley de Eutanasia). Las leyes que provocaron un mayor rechazo fueron la amnistía para los presos independentistas catalanes, la reforma del Código Penal sobre el delito de sedición y la ley del consentimiento “sólo sí es sí”. La ley del “solo sí es sí” de Irene Montero tuvo el efecto perverso —y como es obvio no deseado— de reducir las penas de algunos agresores sexuales, lo que llevó a Pedro Sánchez a modificar la ley en abril de 2023 y a pedir perdón a las víctimas. En junio de 2023, admitió que el error técnico de la ley fue «el mayor error de su Gobierno.[36] Asimismo, la Organización de las Naciones Unidas (ONU), a través de Reem Alsalem, consultora independiente sobre cuestiones de género y de derechos de personas refugiadas y migrantes, condenó la ley, que, según ella, «debería haber sido objeto de un proceso más prolongado de consultas».[37] Es posible que uno de los errores de Podemos haya consistido en no reconocer que podía haber vacíos legales en la ley del consentimiento y en haber adoptado una postura identitaria en defensa del propio partido político.

RESULTADOS DE LA ENCUESTA PREELECTORAL DE 40 dB  – JULIO DE 2023[38]

Cuando se les pidió que valoraran 13 de las medidas clave del gobierno, más del 50 por cien de las personas encuestadas dijeron que las siguientes medidas habían sido muy buenas o buenas: el aumento del salario mínimo (con un 60,4 por cien frente al 14,7 por cien que la consideró mala o muy mala); la reforma de las pensiones (con un 52,5 por cien frente al 17,6 por cien que la considera mala o muy mala); la ley de Eutanasia (con un 51,2 por cien frente a un 20,3 por cien que la consideró mala o muy mala).  Las siguientes medidas fueron bastante bien recibidas: el Ingreso mínimo vital (con un 49,1 por cien que la considera buena o muy buena frente a un 22,7 por cien que la considera mala o muy mala); los ERTEs durante la pandemia de Covid19 (con un 47,5 por cien que la considera buena o muy buena frente a un 21,3 por cien que la considera mala o muy mala); las ayudas y medidas anticrisis durante la subida de la inflación (con un 42,4 por cien que las considera buenas o muy buenas frente a un 26,2 por cien que las considera malas o muy malas); la reforma laboral (con un 39,9 por cien que la considera buena o muy buena frente a un 26,9 por cien que la considera mala o muy mala); la ley Trans (con un 39,1 por cien que la considera buena o muy buena frente a un 32,7 por cien que la considera mala o muy mala).

Más del 50 por cien de las personas encuestadas consideran que las siguientes medidas han sido malas o muy malas: los indultos concedidos a los dirigentes catalanes encarcelados (con un 51,7 por cien frente a un 22,7 por cien que los considera buenos o muy buenos); y la ley del consentimiento «sólo sí es sí» (con un 52,8 por cien frente a un 19,4 por cien que la considera buena o muy buena). Las siguientes medidas fueron bastante mal recibidas: la ley de Memoria (con un 36,5 por cien que la considera buena o muy buena frente a un 33,7 por cien que la considera mala o muy mala); la ley de Vivienda (con un 30,2 por cien que la considera buena o muy buena frente a un 37,4 por cien que la considera mala o muy mala); y la derogación del delito de sedición para los presos  independentistas catalanes (con un 23,4 por cien que la considera buena o muy buena frente a un 43,8 por cien que la considera mala o muy mala).

  1. Los resultados electorales: ¿qué futuro se presenta para la izquierda radical?
  • Las elecciones de 2023: ¿quién ganó? ¿quién perdió?

Resulta difícil estimar qué fuerza política es la verdadera vencedora de las elecciones generales de 2023. A primera vista, la derecha liberal conservadora, representada por el PP, que se impuso en las elecciones autonómicas y municipales de mayo de 2023, continúa confirmando su crecimiento y se sitúa como la principal vencedora de los comicios (con un 33,05 por cien). Por su parte, Vox sufre un retroceso (con un 12,39 por cien), mientras que el PP se confirma como el primer partido de la derecha.

No obstante, otra lectura muestra asimismo que el PSOE salió victorioso de las elecciones, con un Pedro Sánchez que se apunta un acierto con su apuesta y que confirma su capacidad de leer la situación política. Cuando Sánchez anunció que disolvía el parlamento, los comentaristas políticos se preguntaban cuál sería el resultado de la decisión de apostar al «doble o nada» por parte del presidente del gobierno . No es imposible que el PSOE logre formar un nuevo gobierno progresista, y el partido ha salido reforzado de estas elecciones y ha conseguido confirmar su hegemonía en la izquierda. Por su parte, la izquierda radical representada por Sumar evitó la hemorragia que se le auguraba y, aunque se confirmaron los temores de un considerable voto útil a Pedro Sánchez, consiguió paliar el daño.

Una de las principales victorias del PSOE ha sido colocarse en primer lugar en Cataluña, mientras que la izquierda independentista, representada por Esquerra Republicana de Catalunya (ERC) perdió la mitad de sus diputados. El resultado del Partit dels Socialistes de Catalunya (PSC-PSOE) puede considerarse histórico, ya que se sitúa en primer lugar en Cataluña (con un 34,49 por cien), seguido de Sumar (con un 14,03 por cien) y, sorprendentemente, del PP (con un 13,34 por cien) y de ERC (con un 13,16 por cien). Los tres principales partidos independentistas no alcanzaron el 30 por cien de los votos.[39] Estamos ante un punto de inflexión importante que cabría interpretar como una señal de que la política del gobierno de coalición de abrir el diálogo con Cataluña parece estar dando sus frutos.

Respecto al resto de fuerzas de izquierda nacionalista, en el País Vasco la coalición de «izquierda patriótica» Euskal Herria Bildu (EH Bildu) ganó terreno (con 6 diputados). El coordinador general del partido, Arnaldo Otegi, ya ha manifestado que votaría a favor de que el PSOE forme gobierno para evitar un gobierno PP-Vox.

Dos encuestas nos ofrecen información importante sobre los distintos electorados: (1) la encuesta preelectoral realizada por el CIS en junio de 2023;[40] (2) la encuesta de Cluster 17.[41] Estas dos encuestas nos permiten echar un vistazo a las bases sociales del electorado de izquierdas. De estas encuestas se desprenden dos conclusiones importantes sobre las bases sociales de cada partido: (1) el eje izquierda-derecha es un voto generacional (jóvenes/izquierda vs. mayores/derecha); (2) el eje izquierda-derecha sigue siendo un «voto de clase».  Respecto a este segundo punto, ambas encuestas confirman que el PSOE sigue siendo el partido hegemónico entre las clases trabajadoras españolas. La encuesta del CIS muestra, por ejemplo, que ante la pregunta de: «sin ningún compromiso por su parte, ¿podría decirme con qué partido simpatiza más?», la primera respuesta de las personas encuestadas de las clases trabajadoras es el PSOE (con el 27,8 por cien), seguido del PP (con el 17,5 por cien), Sumar (con el 14,2 por cien), y en último lugar Vox (con el 9,9 por cien).  Estos resultados se ven confirmados por la encuesta de Cluster 17, que presenta asimismo un fuerte «voto de clase» a favor del PSOE, que no se resiente por haber centrado parte de su campaña en cuestiones de «derechos civiles»: cuanto menor es la renta, más hogares votan al PSOE.  Por el contrario, las clases más acomodadas prefieren al PP (con el 32 por cien), seguido del PSOE (con el 20 por cien), Sumar (con el 10,9 por cien) y Vox (con el 10,6 por cien). Este resultado queda confirmado por la encuesta de Cluster 17, que muestra a su vez que las rentas más altas votan en primer lugar al PP  .

  • Una mirada sobre el futuro de la “izquierda de la izquierda” en España

Evaluar la actuación de la izquierda radical en estas elecciones plantea un desafío. Por un lado, si comparamos con hace un año, cuando las encuestas predecían que la «izquierda de la izquierda» tendría resultados muy escasos, Sumar no lo ha hecho tan mal habiendo obtenido el 12,31 por cien de los votos. Sin embargo, la coalición Sumar, que ha conseguido 31 diputados, ha perdido parlamentarios en comparación con los resultados de las otras formaciones de izquierda radical en noviembre de 2019: 35 diputados para Unidas Podemos; 3 para Más País; y 1 para Compromís. Por otro lado, existen muchas divisiones dentro de la izquierda radical y de su grupo parlamentario. Así, pues, la izquierda radical parece salir debilitada de la secuencia general. La impresión es la de un ciclo político que termina.

Si consideramos la historia reciente de la izquierda radical española, cabe identificar varios ciclos. El primer ciclo (2011-2013) se caracterizó por la consolidación de las “mareas” ciudadanas y la aparición en 2011 del movimiento 15M (los indignados), que exigía una “¡democracia real ya!”. Este ciclo de «efervescencia colectiva”[42] dio paso a un ciclo de tentativas de institucionalizar el movimiento de las plazas con la creación de Podemos en 2014, cuyo objetivo era «transformar la indignación en cambio político».[43] Los primeros años de Podemos y sus éxitos electorales estuvieron marcados por la esperanza de que en España pudiera surgir una izquierda alternativa que viniera para quedarse. Este segundo ciclo fue descrito en su día como el «momento populista»[44], toda vez que en aquel entonces parecía que el eje izquierda-derecha estaba siendo reemplazado por un eje pueblo-élite que contraponía «los de abajo» a «los de arriba». Este ciclo condujo a la formación de un gobierno de coalición en 2019 entre Unidas Podemos y el PSOE.  Hoy, la socialdemocracia vuelve a ser hegemónica en la izquierda española. Los distintos líderes de la izquierda radical están adoptando una postura mucho más defensiva. Sus resultados electorales han ido en constante declive y ya no cuentan con los “ayuntamientos del cambio” conquistados en 2015, que habían sido laboratorios de la izquierda radical (por ejemplo, en ciudades como Madrid y Barcelona). La sensación predominante hoy es que el futuro de la izquierda radical española es muy incierto. Sumar es una coalición electoral muy heterogénea. De los 31 diputados de Sumar elegidos de la candidatura de Yolanda Díaz, 10 proceden del movimiento Sumar, 5 de Podemos, 5 de los Comuns (izquierda radical catalana no independentista), 5 de IU, 2 de Más País/Más Madrid, 2 de Compromís, 1 de Chunta Aragonesista (CHA) y 1 de Més per Mallorca (MÉS). Resulta interesante señalar que la izquierda radical catalana tiene un papel importante en Sumar, con 5 diputados de los Comuns, pero sobre todo hay que señalar que no hay ningún partido hegemónico dentro de la coalición y esto hace difícil imaginar qué pasará después. Como quiera que sea, es probable que se produzca un desplazamiento del centro de gravedad de la izquierda radical, con una clara pérdida de hegemonía de Podemos. El partido está perdiendo influencia en la escena nacional y tiene que hacer frente a las consecuencias organizativas y financieras del descalabro en las elecciones locales, así como a la posición modesta que ocupa dentro de Sumar —a modo de ejemplo, Podemos ha puesto en marcha recientemente un importante programa de despidos (con el despido de más de la mitad de la plantilla y el cierre de nueve federaciones).

Una mirada a la historia de Podemos puede ayudarnos a imaginar lo que puede deparar el futuro en lo que respecta a la sostenibilidad del movimiento Sumar. Mientras que Podemos era criticado por haber «traicionado» el espíritu del 15M, Díaz aspiraba, una vez más, a devolver el poder a los «ciudadanos de a pie» mediante la creación de Sumar, al mismo tiempo que volvía a servirse de algunas «recetas» del primer Podemos (como, por ejemplo, el deseo de transversalidad, la horizontalidad, el movimientismo).  En un primer momento, Sumar se presentó como un «movimiento ciudadano» y está por ver si el movimiento se convertirá en un partido político tradicional. En junio de 2023, el Movimiento Sumar se registró como partido político para poder presentarse a las elecciones. A medio y largo plazo, Sumar corre el riesgo de convertirse en un partido más en la escena política, y de ser así probablemente sería difícil que siguiera desarrollando un relato movimientista como hizo Podemos en sus inicios.

Cabe señalar asimismo que, aunque la izquierda radical consiguió atenuar el daño en las elecciones generales de 2023, a su vez estas han resultado muy frustrantes para Sumar, toda vez que resulta plausible que, en un contexto menos polarizado, probablemente la coalición electoral hubiera podido conseguir más votos. Hay diferencias considerables entre la postura de Díaz y la de Pablo Iglesias, que encarnaba una actitud más antioligárquica, mientras que ella adopta un perfil más institucional. Tiene un perfil que podría atraer a votantes socialistas y de la izquierda radical, un potencial que no se pudo explotar porque la campaña electoral estuvo muy polarizada y porque Sumar se construyó a toda prisa, con todas las complicaciones que ello trae consigo cuando se trata de construir una unión de partidos.

Nuestra opinión es que Yolanda Díaz es una líder política con un historial acreditado en el gobierno que podría seguir representando a la izquierda alternativa en el futuro. Pierre Martin distingue, a partir de 2015, tres bloques en los sistemas de partidos europeos: una izquierda democrática-ecosocialista, un centro liberal-globalizador y una derecha conservadora-identitaria.[45] En la España actual, la izquierda democrático-ecosocialista está representada en buena medida por Pedro Sánchez. Gracias a su perfil como negociadora, al bajo nivel de polarización dentro de la izquierda,[46] y a la popularidad de la que goza entre el electorado de otras formaciones de izquierda radical, Yolanda Díaz podría aspirar a ocupar ese espacio. para empezar, podría intentar presentar a Pedro Sánchez como el representante del centro liberal-globalizador. Por ejemplo, podría señalar la resistencia que el PSOE opuso desde 2020 a la aplicación de las distintas reformas económicas y sociales propuestas por UP. Podría recordar asimismo que la izquierda radical fue la que propuso en un primer momento la mayoría de las medidas que se han visto colmadas de elogios en Europa. En segundo lugar, podría relacionar al PP y a Vox con el resurgimiento de una herencia autoritaria, tal y como hizo, por ejemplo, durante la campaña electoral, en la que se posicionó muy bien contra Vox.[47]

En la Europa de hoy, algunos líderes y activistas de izquierda se ven poderosamente tentados a desarrollar un discurso de jerarquización de las luchas, un relato que defienda al trabajador «nacional» frente a la globalización, la inmigración y las reivindicaciones «woke» de la izquierda burguesa —como es el caso, por ejemplo, de las facciones representadas por Sahra Wagenknecht dentro de Die Linke (La Izquierda) en Alemania o con anterioridad por Djordje Kuzmanovic dentro de LFI en Francia.[48]  Uno de los resultados interesantes de las elecciones generales españolas de 2023 y que podría ser una enseñanza a extraer para el futuro, es que el PSOE y Sumar han optado, durante la campaña electoral, por asumir plenamente sus avances en políticas culturales y de «derechos civiles».  Las elecciones generales de 2023 se caracterizaron por una importante división entre progresistas y conservadores, en la que el bloque gubernamental se presentó como el garante de los avances logrados frente a un bloque reaccionario. El PSOE y Sumar no han desarrollado un discurso que contrapone las cuestiones de «derechos civiles» de la burguesía urbana de izquierdas a las cuestiones sociales de las clases trabajadoras. Por el contrario, han asumido la responsabilidad de sus opciones frente a la ofensiva de la derecha. Han continuado defendiendo los valores progresistas al mismo tiempo que hacían hincapié en la importancia de poner en marcha medidas sociales ambiciosas, y esto no ha afectado en modo alguno a sus resultados electorales entre las clases trabajadoras (como se ha visto más arriba, el PSOE sigue siendo el primer partido entre las clases trabajadoras). Con la mirada puesta en el futuro, cabe imaginar que Díaz podría representar una síntesis interesante de las diferentes reivindicaciones, toda vez que es una dirigente política respetada por los sindicatos y que puede hacer valer su papel en la mejora concreta de las condiciones de trabajo de las y los asalariados, a la par que asume posiciones claramente feministas, LGBTQI+ y ecologistas.

*Este artículo fue producido originalmente por la Oficina de Bruselas de la Fundación Rosa Luxemburg https://www.rosalux.eu/en/

[1] Laura Chazel y Guillermo Fernández Vázquez, “Podemos, at the Origins of the Internal Conflicts around the ‘Populist Hypothesis’: A Comparison of the Theoretical Production, Public Speeches and Militant Trajectories of Pablo Iglesias and Íñigo Errejón.” European Politics and Society 21, núm. 1 (1 de enero de 2020), pp. 1-16, https://doi.org/10.1080/23745118.2019.1582256.

[2] María del Vigo, “Spain’s Two-Party System Is Back”, Fundación Rosa Luxemburg, 29 de mayo de 2023.

[3] El 20,81 por cien en 2019.

[4] El 28 por cien en 2019

[5] El 15,08 por cien en 2019.

[6]  El 12.86 por cien para Unidas Podemos en 2019.

[7] Lluis Orriols y Guillermo Cordero, “The Breakdown of the Spanish Two-Party System: The Upsurge of Podemos and Ciudadanos in the 2015 General Election”, South European Society and Politics 21, núm. 4 (octubre de 2016), pp. 469-92, https://doi.org/10.1080/13608746.2016.1198454.

[8] Ralf Dahrendorf, “L’après-social-démocratie”, Le Débat 7, núm. 7 (1980), p. 18, https://doi.org/10.3917/deba.007.0018.

[9] Lluís Orriols y Sandra León, “Looking for Affective Polarisation in Spain: PSOE and Podemos from Conflict to Coalition”, South European Society and Politics 25, núms.. 3-4 (1 de octubre de 2020) pp. 351-79, https://doi.org/10.1080/13608746.2021.1911440.

[10] Carles Ferreira, “Vox Como Representante de La Derecha Radical En España: Un Estudio Sobre Su Ideología”, Revista Española de Ciencia Política, núm 51 (29 de noviembre de 2019) pp. 73-98, https://doi.org/10.21308/recp.51.03.

[11] Stuart J. Turnbull-Dugarte, “Explaining the End of Spanish Exceptionalism and Electoral Support for Vox”, Research & Politics 6, núm. 2 (april de 2019): 205316801985168, https://doi.org/10.1177/2053168019851680.

[12] Pablo Ortiz Barquero, “The Electoral Breakthrough of the Radical Right in Spain: Correlates of Electoral Support for VOX in Andalusia(2018)”, Genealogy 3, núm. 4 (13 de diciembre de 2019), p. 72, https://doi.org/10.3390/genealogy3040072.

[13] Vicente Rubio-Pueyo, “Vox a new far right in Spain?”, Fundación Rosa Luxemburg, junio de 2019.

[14] Véase, Stuart J. Turnbull Dugarte y José Rama, “Madrid’s regional election: How we got here, what happened, and why it matters’” LSE Blogs, 5 de mayo de 2021. Disponible online : https://blogs.lse.ac.uk/europpblog/2021/05/05/madrids-regional-election-how-we-got-here-what-happened-and-why-it-matters/.

[15] Laura Chazel y Guillermo Fernández Vázquez, op. cit.

[16] Mitin de Yolanda Díaz, 8 de julio de 2022. Disponible online : https://www.youtube.com/watch?v=B4BzZVmug08.

[17] Mitin de clausura de la Universidad de verano de Podemos, 6 de noviembre de 2022. Disponible online:https://www.youtube.com/watch?v=363Y02GhkwM.

[18] José Ignacio Torreblanca, Asaltar Los Cielos: Podemos o La Política Después de La Crisis, primera edición, Debate Política (Barcelona, Debate, 2015), 32.

[19] César Rendueles y Jorge Sola, ‘The Rise of Podemos: Promises, Constraints, and Dilemmas’, Podemos and the New Political Cycle: Left-Wing Populism and Anti-Establishment Politic, ed. de Óscar García Agustín y Marco Briziarelli, pp. 26-47.

[20] Véase, “Comment les prix de l’électricité évoluent-ils en France et en Europe ?”, Hello Watt. Disponible online : https://www.hellowatt.fr/contrat-electricite/prix-europe.

[21] Véase, “Declaración ante los medios de comunicación del presidente del Gobierno, Pedro Sánchez, en el patio del Congreso de los Diputados”, 27 de abril de 2023. Disponible online: https://www.lamoncloa.gob.es/presidente/intervenciones/Paginas/2023/prsp27042023.aspx.

[22] Fuente: Eurostat. Disponible online : https://ec.europa.eu/eurostat/databrowser/view/PRC_HICP_MANR__custom_217634/bookmark/table?bookmarkId=f26d743c-d3db-400f-8a36-1e6518743e06.

[23] Véase, Proyecciones de crecimiento del PIB real para 2023 y 2024, OCDE. Disponible online : https://www.oecd.org/perspectives-economiques/juin-2023/.

[24] Fuente: Eurostat. Disponible online: https://ec.europa.eu/eurostat/databrowser/view/UNE_RT_M__custom_4655204/bookmark/table?lang=en&bookmarkId=6870950a-b6ad-4f89-b327-2e1829d16c11.

[25] Fuente : Eurostat. Disponible online : https://ec.europa.eu/eurostat/databrowser/view/PRC_HICP_MANR__custom_5856433/bookmark/table?lang=en&bookmarkId=889b76c2-fb77-49d5-9876-737b35a11023.

[26] Irene Montero, citada en Carme Ripollés, “Montero propone crear una empresa pública de distribución con 1.000 supermercados y 50.000 empleos directos”, Europapress, 12 de mayo de 2023. Disponible online : https://www.europapress.es/nacional/noticia-montero-propone-crear-empresa-publica-distribucion-1000-supermercados-50000-empleos-directos-20230512150810.html.

[27] Marie Montagnon, “‘Sans nous, le monde s’arrête’ : la première grève générale féministe en Espagne”, Mouvements 96, núm. 4 (2018), pp. 155, https://doi.org/10.3917/mouv.096.0155.

[28] Ley de Memoria Democrática. Disponible online: https://www.exteriores.gob.es/Consulados/rosario/es/Comunicacion/Noticias/Paginas/Articulos/Ley-de-Memoria-Democr%C3%A1tica.aspx.

[29] Antonio Míguez Macho, “La ley de memoria democrática en España: ecos del pasado para un futuro incierto”, Politika. Disponible online: https://www.politika.io/fr/article/ley-memoria-democratica-espana-ecos-del-pasado-para-futuro-incierto.

[30] Eoghan Gilmartin y Tom Wardle, “The Whitewashing of Franco’s Regime in Spain Must End”, Jacobin, 27 de agosto 2021. Disponible online: https://jacobin.com/2021/08/whitewashing-general-fransisco-franco-fascism-spain-victims-memory-law.

[31] Bonnie Field y Kerstin Hamann, “La transition démocratique espagnole: faits et analyse”, La démocratie espagnole: institutions et vie politique, ed. de Hubert Peres y Christophe Roux, 2016, p. 35.

[32] Sophie Béroud, “Les mobilisations collectives: entre distanciation et débordement de la politique institutionnelle”, La démocratie espagnole: institutions et vie politique, ed. de Hubert Peres y Christophe Roux, 2016, pp. 169-86.

[33] Jordi Gomez, “Jamais, depuis l’intégration de la Catalogne à l’Espagne, l’idée de faire sécession n’a été aussi partagée”, Le Monde, 15 de junio de 2018. Disponible online : https://www.lemonde.fr/idees/article/2017/06/15/jamais-depuis-l-integration-de-la-catalogne-a-l-espagne-l-idee-de-faire-secession-n-a-ete-aussi-partagee_5144855_3232.html.

[34] Hubert Peres y Christophe Roux, La démocratie espagnole: institutions et vie politique, Didact (Rennes, Presses universitaires de Rennes, 2016).

[35] Laura Chazel y Vincent Dain, “Left-Wing Populism and Nationalism: A Comparative Analysis of the Patriotic Narratives of Podemos and France Insoumise”, Journal for the Study of Radicalism 15, num. 2 (2021).

[36] “Spanish PM admits the ‘biggest mistake’ of his government is the new rape law’, Euronews, 26 de junio de 2023. Disponible online: https://www.euronews.com/2023/06/26/spanish-pm-admits-the-biggest-mistake-of-his-government-is-the-new-rape-law.

[37] “La ONU concluye que la ley del ‘sí es sí’ debió consultarse más para evitar sus ‘negativas consecuencias’», Ondacero, 6 de junio de 2023. Disponible online : https://www.ondacero.es/noticias/sociedad/onu-afirma-que-ley-debio-consultarse-mas-evitar-sus-negativas-consecuencias_20230606647f529545377c00017a5957.html.

[38] Encuesta preelectoral, El País/SER, julio de 2023, 40dB. Disponible online : https://elpais.com/espana/2023-07-03/consulte-todos-los-datos-internos-de-la-encuesta-de-el-pais-publicada-este-3-de-julio.html.

[39] ERC 13,16 por cien; Junts 11,16 por cien; Candidatura d’Unitat Popular (CUP) 2.8 por cien.

[40] CIS, Preelectoral elecciones generales 2023, Estudio 3411, junio de 2023. Disponible online: https://www.cis.es/cis/opencms/ES/NoticiasNovedades/InfoCIS/2023/Documentacion_3411-PreEG23.html.

[41] Jean-Yves Dormagen , “Fragmenté et polarisé : la structure de l’électorat espagnol à un mois des élections”, Le Grand Continent, 27 de junio de 2023. Disponible online : https://legrandcontinent.eu/fr/2023/06/27/fragmente-et-polarise-la-structure-de-lelectorat-espagnol-a-un-mois-des-elections/.

[42] Alicia Fernández García y Mathieu Petithomme, eds.., Contester En Espagne: Crise Démocratique et Mouvements Sociaux, Quaero (París, Demopolis, 2015).

[43] Carolina Bescansa et al., Podemos: sûr que nous pouvons!, ed. de Ana Domínguez y Luis Giménez (Montpellier, Indigène, 2015).

[44] Manuel Cervera-Marzal, “Après Trois Décennies d’hégémonie Néolibérale, Voici Venu Le «’moment Populiste’ ?”, Mélanges de La Casa de Velázquez, núms. 50-52 (15 de noviembre de 2020), https://doi.org/10.4000/mcv.13088; Torreblanca, Asaltar Los Cielos.

[45] Pierre Martin, Crise mondiale et systèmes partisans, Académique (París, SciencesPo les presses, 2018), p. 258.

[46] Orriols y León, “Looking for Affective Polarisation in Spain”.

[47] Véase, por ejemplo, el debate entre Santiago Abascal, Yolanda Díaz, y Pedro Sánchez, julio de 2023. Disponible online : https://www.youtube.com/watch?v=Y6jVnW_ovw0.

[48] Hadrien Mathoux, Mélenchon: La Chute: Comment La France Insoumise s’est Effondrée (Monaco, Éditions du Rocher, 2020).