La solidaridad como recurso

Escrito por  Julia Ortega*

*Socióloga y comunicadora

Comunicar temas técnico-económico-políticos es siempre una apuesta. Requiere que quien la propone realice una interpretación que deje ver la complejidad de forma sencilla. Lo relacionado a la extracción de recursos naturales tiene un gran posicionamiento. Vivimos gracias ella. Cuestionar el modo de usarlos logra una toma de conciencia que sin llegar a la sensibilidad o racionalidad de las personas puede caer en el vacío.

Yo llegué bien tarde a ese cuestionamiento. Creo que aún tengo el dilema interior de si es una utopía o si es posible llevar a cabo los deseos de una parte de la humanidad que hoy lucha contra el extractivismo. Tenía 6 años de edad cuando el Ecuador se volvió país petrolero y durante toda mi educación, incluso la universitaria, jamás me plantee la posibilidad de dejar de extraer recursos naturales.

En el año 2008, en Lima, escuché a Gustavo Vilches-Chaux (1) expresar su admiración por las extraordinarias dinámicas comunitarias que salvan vidas luego de un terremoto o inundación. Fue una frase de su relato la que me hizo tomar conciencia sobre el tema: “En esas vivencias aprendí que hay recursos naturales que mientras más se los usa más se agotan… como el petróleo, y que hay recursos naturales que mientras más se los usa, más se multiplican… como la solidaridad.”

Al pensar ¿qué me pasó? me atrevo a afirmar que en mi mente había una comprensión muy respetuosa y bien práctica de los recursos naturales. El país petrolero me había dado de comer, de vestir y donde vivir, sin embargo no me había hecho reflexionar en la solidaridad como un recurso natural. Esa frase cambió mi actitud vital.

¿Cómo lograr ese impacto a través de un solo mensaje?. El mismo Gustavo Wilches-Chaux dice que somos partícipes de una gran “incomunicación entre el desarrollo humano y la dinámica de la naturaleza” y que la función de la comunicación -para la gestión de riesgos- es ayudar a restablecer los lazos entre las dinámicas de la naturaleza y las dinámicas de las comunidades.

La publicación “Alternativas al desarrollo: La destrucción del planeta no es un destino” es un excelente intento de ello. Inicia con un cuestionamiento y llamado de atención de lo que entendemos como destino, palabra -de uso religioso, filosófico y literario- que pervive en nuestro día a día como sinónimo de lo que nos tocó vivir, como un valor para conformarse o adaptarse.

Los contenidos clarifican didácticamente el significado de extractivismo, así como de combustibles fósiles, minas de socavón, minas a cielo abierto. Términos de uso común que no siempre comportan claridad en su significado. El texto además pone énfasis en que los efectos negativos de este modo de producción no se contabilizan, y exhibe, con carácter pedagógico, situaciones conocidas mundialmente como la historia del cerro Rico en Potosí o la de los 34 mineros chilenos atrapados por 70 días en una mina chilena.

Hace propuestas concretas al mantener un segmento que contesta a la pregunta ¿…y qué podemos hacer? y llama la atención a comprensiones generacionales sobre conceptos como atraso y progreso. El documento, también, pasa por una descripción y toma de posición sobre el proyecto político de gobierno instaurado desde la Constitución de 2008 y continua con una mirada al futuro que define el concepto de Buen Vivir.

Realiza, finalmente, una propuesta para equilibrar el desarrollo humano y la naturaleza, de forma de comunicarlas mejor y concebir a esa búsqueda de equilibrio como un derecho. No es posible que solo exista la determinación humana a destruir el planeta, también existe la determinación a conservarlo de otra manera.

Cómo toda apuesta y propuesta, que se transforma en publicación escrita, la aspiración es que los ojos y manos de sus lectores sean uno de los caminos para incidir en su comprensión y compromiso. Si así es, la Fundación Rosa Luxemburgo y su confianza en Radialistas Apasionados habrá logrado, junto a ellos, cumplir con sus deseos de poner en común a través de la edu-comunicación su alternativa al desarrollo que bien podría valorarse como una de las indispensables utopías transformadoras.

1 Experto en Comunicación de la Gestión de Riesgos quien trabajó en el Proyecto PREDECAN.
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