El Congreso de los Pueblos ahora se ha planteado de dar otro paso más: No se percibe como un mero encuentro de protesta sino se propone desarrollar una legislación alternativa desde abajo. De hecho numerosas comunidades populares ya hace tiempo han desarrollado propuestas de país propias: Las comunidades indígenas del Cauca poseen, con la figura de la Guardia Indígena, un organismo de orden cívico desarmado que se apoya exclusivamente en su autoridad moral y su arraigo comunitario. En el departamento nororiental de Arauca, campesinos colonos han construido una amplia red de cooperativas, centros de formación profesional y empresas públicas autogestionadas por la población. En el sur de Bolívar, las comunidades mineras, ante el abandono estatal, han desarrollado sus propios planes de desarrollo. En muchas zonas del país se encuentran experiencias similares.
Apoyándose en estas prácticas, el Congreso de los Pueblos postula construir propuestas de país desde abajo entorno de las cinco siguientes problemáticas: 1) tierra, territorio y soberanía, 2) guerra y derechos humanos, 3) políticas económicas, 4) acuerdos incumplidos (entre el gobierno y movimientos sociales), 5) agenda de los pueblos. El encuentro de Bogotá es entendido solo como un acto de instalación. El “verdadero” trabajo del congreso se debe desarrollar de manera decentralizada e intinerante en los próximos meses y años.
Pese a que el Congreso contó con muchas deficiencias, sobre todo de caracter logístico – la cantidad de participantes superó las expectativas –, y pese a que todavía no se han podido centralizar las conclusiones de los talleres de discusión (hay propuestas de algunos talleres), el Congreso de los Pueblos es un fenómeno sumamente interesante, sobre todo por las siguientes razones:
- Surge como una propuesta autónoma desde los movimientos sociales. Los movimientos sociales colombianos en el pasado muchas veces han sido marcados por lineamientos y conflictos de las organizaciones de izquierda. La Minga, en cambio, surge como expresión del movimiento indígena que desde hace décadas reivindica y defiende su autonomía frente a la izquierda tradicional. De este modo, un movimiento social (la minga indígena) es aceptado como punto de referencia por otros movimientos.
- Se plantea la elaboración de una propuesta alternativa desde las bases y los acuerdos consensuados. En realidad, el ambiente de discusión del congreso ha sido marcado por las metodologías de la educación popular y de educación propria, es decir fue sumamente participativo.
- La propuesta no solo reivindica, sino se construye en base de la diversidad y pluralidad de Colombia. Esto, quizás, fue lo más impresionante en estos días: como diferentes comunidades indígenas, afrodescendientes, campesinos, estudiantes, mineros, sectores urbanos y sindicales se juntaron de manera diversa pero con un espiritu común.
En este sentido, el Congreso puede moestrar cierta reactivación de los movimientos sociales en Colombia y una nueva estrategia de construir éstos. Si bien es cierto que en el congreso hubo importantes ausencias – faltaban sectores indígenas (para mencionar un ejemplo: mientras que la ACIN, organización integrante del Consejo Regional Indígena del Cauca, convocó el congreso, el CRIC como tal estuvo ausente) y gran parte del sindicalismo –, contó con una amplia participación.
La respuesta, desafortunadamente, tampoco se hizo esperar. El día tras su retorno de la marcha fue asesinado delante de su casa, el indígena Rodolfo Maya que pertenecía a uno de los equipos de documentación del congreso.
Mas información en: www.congresodelospueblos.org
FUENTE: Fundación Rosa Luxemburg, países andinos, 22 de octubre, 2010

