De la consulta popular a la edad de las presiones

Por: Pablo Ospina Peralta
19 de febrero de 2018
Fuente: CEP

En opinión de casi todos los analistas políticos ecuatorianos, la consulta popular de febrero representa algún tipo de parteaguas: terminada la operación de sanear la disputa interna de Alianza País, es hora de las definiciones. ¿Hacia dónde irán las políticas públicas del gobierno de Lenin Moreno? ¿Adoptará las recetas económicas ortodoxas de privatizaciones, reducción del tamaño del Estado y concesiones al gran empresariado privado? ¿En qué medida la dirección futura del gobierno depende de los resultados electorales? No cabe duda de que la consulta fue el momento culminante de la ruptura entre Rafael Correa y su sucesor. Definió los bandos en disputa y obligó a los indecisos a tomar partido. Lenin Moreno se quedó con dos tercios de los dirigentes, con el nombre y el registro electoral del movimiento y con el control del aparato estatal. Si algún significado político es atribuible a los resultados de la consulta está relacionado con el saldo de la disputa interna y, por lo tanto, con el balance interno en la coalición del nuevo gobierno de la revolución ciudadana. Este informe hará primero una disección de los resultados electorales del 4 de febrero para luego hacer hipótesis sobre sus probables consecuencias políticas. Resultados La victoria electoral del SÍ en el referendo y consulta popular del 4 de febrero de 2018 fue contundente. Comparados con los resultados de los 8 plebiscitos anteriores en los últimos cuarenta años, solo en tres ocasiones anteriores la distancia entre la opción ganadora y la perdedora fue mayor: en 1987, en 2007 y 2008.

 

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